Hoy, tus bandejas de entrada son un caos. Tu equipo pierde horas valiosas intentando estandarizar pedidos que llegan por correo, WhatsApp o redes sociales en una mezcla interminable de textos sueltos, PDFs, Excels y formatos incompatibles; o peor aún, después de invertir todo ese tiempo organizando la información, descubren que a la solicitud le faltan datos críticos para poder procesarla.
Mientras tu equipo redacta mensajes manuales para pedir la información faltante, los pedidos se retrasan y la experiencia del cliente empeora.